lunes, 11 de abril de 2016

Ansiedad - La Plaga Moderna

INTRODUCCIÓN:
"La edad de la razón" caracterizó una época anterior a la presente. Hoy vivimos en la "edad de la ansiedad". Un temor incierto, a menudo sin causa alguna, que resulta de la frustración, es lo que produce la ansiedad. La Biblia nos previene contra tales problemas mentales y nos brinda el mejor remedio para este mal común.

¿COMO VENCERLO?

MEDIANTE LA FE
Jesús nos tranquiliza en Juan 14.1: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí". También en Mateo 6.25 dice: "Por tanto os digo: no os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?" La ansiedad duda de la palabra de Dios y puede guiar al pecado.

ACTITUD POSITIVA
"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4.4-7). Pablo detalla aquí el remedio para esta ansiedad moderna. Estudiemos este pasaje para librar nuestras vidas de este mal.

ACTITUD DECENTE (SERENO) ANTE TODO
Debemos dejar que nuestra gentileza sea evidente hacia cada uno de nuestros semejantes. W. E. Vine define gentileza con características de ser "decente, moderada, propia y por lo tanto adecuada; paciencia demostrada, clemencia; que expresa esa consideración que contempla humana y razonablemente los hechos de un caso". Cierto escritor describió a los cristianos como "los caballeros de Dios". Cuando fallamos en ser justos y rectos o no actuamos con moderación, sufrimos las consecuencias de la ansiedad. La gentileza es parte del remedio de Dios para la ansiedad.

LA ORACIÓN EL CALMANTE PERFECTO
Debemos orar por todo. Pablo dijo a la iglesia en Tesalónica: "Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús" (1 Tesalonicenses 5.16-18). Oremos y roguemos con acción de gracias para que nuestras peticiones sean conocidas delante de Dios, y que las súplicas incluyan nuestras necesidades - las cosas de las que carecemos. La oración quiere decir: hablar con Dios, platicar con Él. La palabra "súplica" denota las cosas que pedimos o requerimos. Pablo nos recomienda que hablemos con Dios y pidamos con acción de gracias, todo lo que concierna a nuestras necesidades.

"Oren como si todo dependiera de Dios", escribió cierto autor, "y trabajen como si todo dependiera del hombre". El salmista dijo: "Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado" (Salmos 16.1). La oración es parte del remedio para curar la ansiedad.

Familiares, vecinos y personas a nuestro alrededor sufren de ansiedad. Las personas ansiosas están enfermas, tanto del cuerpo como espiritualmente. El tratamiento de Dios llena la necesidad de curarlas.
La paz que da la tranquilidad interior así como la calma externa, satisface a los hijos de Dios que siempre se regocijan en Él. Es por eso que todo cristiano necesita demostrar gentileza a todos los hombres y orar a Dios con acción de gracias.

LA CLAVE DEL ASUNTO, DIOS.
Debemos siempre alegramos en el Señor, pues el verdadero gozo perdura en Jesucristo, no en nosotros mismos. El verdadero gozo permanece para siempre, no solamente hoy o mañana. J. P. Roland describió la felicidad como "algo de lo que todos hablan, pero muy pocos conocen". El apóstol Pablo aprendió a regocijarse siempre. "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación"(Filipenses 4.11). Quizá fallamos en regocijarnos siempre, porque no buscamos la felicidad en Jesús y también porque no esperamos ser felices. Regocijarse es parte del remedio para curar la ansiedad.


La suficiencia de la Escritura

INTRODUCCIÓN:
Es significativo  que  uno  de  los  nombres bíblicos de Cristo es el Consejero Maravilloso (Is. 9:6). El es el consejero supremo y definitivo  al que podemos volvernos para encontrar consejo,  y Su Palabra eel  pozo  de  donde  podemos extraer sabiduría divina. ¿Qué podría ser más maravilloso que eso? De hecho, uno de los aspectos más gloriosos de la suficiencia perfecta de Cristo es el consejo maravilloso  y la gran sabiduría que El suple en nuestros  tiempode  desánimo, confusión, temor, ansiedad, y tristeza. El es el Consejero perfecto.

Esto no es para denigrar la importancia de que los cristianos se aconsejen unos a otros. Ciertamente hay una necesidad crucial  de consejería que sean bíblicamente sanos, dentro del cuerpo de Cristo, y esta necesidad es satisfecha por aquellos que están espiritualmente capacitado para ofrecer aliento, discernimiento, consuelo, consejo, compasión, y ayuda a otros. De hecho, uno de los problemas que ha llevado a la plaga actual de mal consejo es que las iglesias no han hecho lo mejor que pudieran hacer por equipar a personas con ese tipo de dones para ministrar eficazmente. Además, las complejidades de esta época moderna han hecho más difícil tomar el tiempo necesario para escuchar con atención, servir a otros a través del involucramiento personal, compasivo, y proveer la comunión  cercana necesaria para que el cuerpo de la iglesia disfrute de salud y vitalidad.

Las iglesias de origen humanas han acudido a la psicología para llenar el hueco, pero no va a funcionar. Los psicólogos profesionales no son substituto de personas espiritualmente dotadas, y  el consejo que la psicología ofrece no puede reemplazar la sabiduría bíblica y el poder divino. Además, la psicología tiende a hacer que la gente dependa de un terapeuta, mientras que aquellos ejerciendo sus verdaderos dones espirituales siempre apuntan a la gente de regreso al Salvador quien es suficiente para todo y a Su Palabra que es suficiente para todo.

UN  SALMO DE LA SUFICIENCIA  DE LA ESCRITURA
El Salmo 19:7-9 es la afirmación más monumental  y concisa que jamás se ha hecho de la suficiencia de la Escritura. Escrito por David bajo la inspiración del Espíritu Santo, estos tres versículos ofrecen testimonio inmutable de Dios mismo acerca de la suficiencia de Su Palabra para toda situación  y de esta manera refutan la enseñanza de aquellos que creen que la Palabra de Dios debe ser complementado con verdad obtenida de la psicología moderna. En este pasaje David hace seis afirmaciones, cada una de ellas enfatiza una característica de la Escritura y describe su efecto en la vida del que la recibe. Tomadas juntas, estas afirmaciones pintan un hermoso retrato de la suficiencia de la Palabra de Dios.

LA ESCRITURA  ES PERFECTA, Y CONVIERTE  EL ALMA
En la primera afirmación (v.7), David dice, “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma. Esta palabra “perfecta es la traducción de  unpalabra hebrea común que quiere decir “completo, o “suficiente. Expresa la idea de algo que lo abarca todo, de tal manera que cubre todos los aspectos de un asunto. La Escritura lo abarca todo, proveyendo todo lo que es necesario para la vida espiritual de uno. El contraste implícito de David aquí es con el razonamiento imperfecto, insuficiente, errado de los hombres.

La ley perfecta de Dios, dice David, afecta a la gente al convertir “el alma” (v.7). Haciendo una paráfrasis de las palabras de David, la Escritura es tan poderosa y abarca tanto que puede convertir o transformar a la persona entera, cambiando a alguien precisamente en la persona que Dios quiere que sea. La Palabra de Dios es suficiente para restaurar a través de la salvación aún la vida más quebrantada—un hecho del cual David mismo dió testimonio abundante.

Los psicólogos profesionales  no son substituto de personas espiritual- mente dotadas, y el consejo que
la psicología ofrece no puede reemplazar la sabiduría bíblica y el poder divino.

LA ESCRITURA ES DIGNA DE CONFIANZA, E IMPARTE SABIDURÍA
David profundiza al explicar la suficiencia de  la Escritura en el Salmo 19:7, escribiendo, “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.” La palabra “fiel” quiere decir que  el testimonio del Señor es incambiable, no se puede mover, inerrante, confiable,   y digno de confianza. Provee un fundamento sobre el cual uno puede construir su vida y destino eterno.

La Palabra segura de Dios hace sabio al sencillo (v.7). La palabra hebrea simple viene de una expresión que quiere decir “una puerta abierta.” Expresa la imagen de una persona simple que no sabe cerrar su mente a enseñanza  falsa ó impura. No tiene discernimiento, es ignorante y fácil de engañar, pero la Palabra de Dios lo hace sabio. Tal hombre es capaz en el arte de la vida piadosa: él se somete a la Escritura y  sabe cómo aplicarla  a sus circunstancias.  La Palabra de Dios entonces toma una mente simple sin discernimiento y la hace capaz en los asuntos de la vida.


LA ESCRITURA  ES RECTA, Y PRODUCE GOZO
En el versículo 8, David añade una tercera afirmación de la suficiencia  de la Escritura: “Los mandamientos de  Jehová son rectos, que  alegran el corazón.” En lugar de indicar simplemente lo que está correcto en contraste a lo que está mal, la pal- abra traducida rectos” tiene el sentido de mostrarle a alguien el camino verdadero. Las verdades de la Escritura establecen el camino apropiado por en medio del difícil laberinto de la vida. Eso trae una maravillosa confianza.  Tantas personas están afligidas o desanimadas porque carecen de dirección y propósito,  y la mayoría de ellas buscan respuestas de las fuentes equivocadas. La Palabra de Dios no sólo provee la luz para nuestro camino (Sal. 119:105), sino que también marca la ruta frente a nosotros.

Debido a que nos guía por el camino correcto de la vida, la Palabra de Dios trae gran gozo. Si uno está deprimido, ansioso, temeroso, o dudoso, la solución no  se encuentra en  la búsqueda de  satisfacción egoísta como la autoestima  y la satisfacción personal. La solución se encuentra en aprender a obedecer el consejo de Dios y participar  en el deleite resultante. La verdad divina es la fuente del gozo verdadero y  duradero. Todas las demás fuentes son superficiales  y pasajeras.

LA ESCRITURA ES PURA, Y ALUMBRA LOS OJOS
El Salmo 19:8 da una cuarta característica de la suficiencia total de la Escritura: “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.” Esta palabra “puro” podría ser mejor traducida “claro” o “lúcido,” e indica que la Escritura no es mistificante, confusa, o que  nos hace dudar. La Palabra de  Dios revela verdad para hacer las cosas oscuras lúcidas, trayendo la eternidad a un enfoque claro. Es obvio que hay (2 P. 3:16), pero tomada como un todo, la Biblia no es un libro que nos confunde. Es claro y lúcido.

Debido a  su claridad absoluta, la Escritura trae entendimiento cuando hay ignorancia, orden cuando hay confusión,  y luz cuando hay oscuridad moral y espiritual. Hace un contraste claro con las reflexiones turbias de hombres no redimidos, quienes en sí mismos están ciegos  y son incapaces de discernir la verdad o vivir de una manera justa. La Palabra de Dios claramente  revela las verdades benditas, llenas de esperanza que ellos nunca pueden ver.

LA ESCRITURA ES LIMPIA, Y PERMANECE PARA SIEMPRE
En el Salmo 19:9 David usa el rmino “temor” como un sinónimo de la Palabra de Dios: “El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre.” Este “temor” habla del asombro reverencial hacia Dios que impulsa a los creyentes a adorarlo. La Escritura, en este sentido, es el manual divino para saber cómo  adorar al Señor. La palabra hebrea “limpio” habla de ausencia de impureza, suciedad, contaminación, ó  imperfección. La  Escritura no tiene pecado, maldad, corrupción, ó error. La ver- dad que expresa está por lo tanto totalmente libre de contaminación  y sin mancha.

Debido a que no tiene error, la Escritura permanece para siempre (Sal. 19:9). Cualquier cambio o modificación sólpodría  meter  imperfección. La Escritura es eterna e inalterablemente perfecta. No necesita actualización, edición, o refinamiento, ya que es la revelación de Dios para toda generación. La Biblia fue escrita por el Espíritu omnisciente de Dios, quien es infinitamente más sofisticado que cualquier persona que se atreva a colocarse en una posición de  juicio frente  a  la  relevancia de  la sabio que todos los mejores filósofos, analistas, y psicólogos que pasan como un desfile infantil a la irrelevancia. La Escritura siempre ha sido y siempre será suficiente.

LA ESCRITURA ES VERDAD, Y ES TODA  JUSTA
El versículo 9 provee la característica  y el efecto final de la Palabra de Dios que es toda-suficiente: “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.” La pal- abra “juicios” en este contexto se refiere a ordenan- zas ó a veredictos divinos del trono del Juez Supremo de la tierra. La Biblia es el estándar de Dios para juzgar la vida y  el destino eterno de toda persona. Debido a que la Escritura es verdad, sus juicios son “todos justos” (Sal. 19:9). La implicación de esa frase es que su veracidad produce una justicia comprensiva en aquellos que la aceptan.

En contraste a lo que muchos están enseñando hoy en día, no hay necesidad de revelaciones adicionales, visiones, palabras de profecía, ó enseñanzas de la psicología moderna. En contraste a las teorías de los hombres, la Palabra de Dios es verdad y  absoluta- mente comprensiva. En lugar de buscar algo más que la revelación  gloriosa de Dios, los cristianos sólo necesitan estudiar y obedecer lo que ya tienen.